El problema no es lo que te pasa, sino como reaccionas tu frente a lo que te pasa.
No importa lo mucho o poco que hagas, sino "como" lo hagas.
No uses el presente para ninguna fin solo vívelo pues es lo único que existe.

viernes, 9 de enero de 2015

"Nuestro Orgullo"Arnaldo Gomensoro "Cheche"

Esta editorial va a tener un tono más bien personal. Resulta que este año – me lo recordaban compañeros de generación – cumplimos cincuenta años de haber ingresado al Curso de Profesores del ISEF. Es decir, hace cinco décadas que elegimos formalmente ser profesores de Educación Física.

A pesar de que la decisión era de un poco antes – dado que desde diciembre del año anterior el propio ISEF ponía a disposición de los aspirantes dos meses de cursos “preparatorios” – la inscripción y la prueba de ingreso se formalizaron en febrero de 1964.

Uno de los componentes de esa prueba de ingreso era el abordar la redacción del tema“¿Porqué quiero ser profesor de Educación Física?”. Cada uno, desde su extrema juventud (había compañeros que apenas habían cumplido los 16 años ya que sólo se necesitaban haber aprobado los cuatro años del liceo), abordaba la cuestión a partir de una charla de uno de los docentes – en nuestro caso fue el Prof. Julio Litwin – donde se insistía en tres aspectos.

El primero de ellos estaba destinado a aclararnos – sin dejar lugar a dudas – que el Curso no era un lugar privilegiado donde los deportistas pudieran ejercer una práctica intensiva de su especialidad.

El siguiente se refería al carácter fundamentalmente educativo y de docencia de la profesión. Se insistía en lo que significaba ser “profesor” en su rol como una persona dedicada fundamentalmente a la conducción de actividades físicas en general y específicamente de la enseñanza de habilidades, destrezas, juegos y deportes. Sobre todo, lo que significaba ser “educador”. En ese sentido, se dejaba bien despejada la distancia entre “Profesor de Gimnasia” – como se nos conocía y se nos conoce – y “Profesor de Educación Física”. Y esa diferencia era – sin duda – lo educativo.

Ante la obligada pregunta sobre el rol de los profesores de Educación Física en el deporte de competencia, si bien no se lo negaba (el Jefe de Estudios del ISEF Prof. Alberto Langlade era a su vez preparador físico de Peñarol en uno de los mejores momento de su historia), se le restaba importancia.

Finalmente, nos hacían saber que los que ingresaran al ISEF se hacían portadores de un cometido social de carácter casi misionero. Debíamos tomar las banderas de la Educación Física y llevarla a todos los confines del país, difundiendo su importancia y consiguiendo la mayor adherencia a sus diferentes prácticas.

Este deber ético de llevar esa antorcha (no por casualidad el emblema del gremio de entonces, la Asociación de Profesores de Educación Física – APEFU - era justamente una antorcha), se transformaba ya desde el principio, en nuestro verdadero “ethos”, es decir del conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad" (RAE), que nos iba a acompañar de ahí en adelante.

Mucha agua ha corrido y muchas transformaciones se han ido produciendo en estos cincuenta años. La Dictadura, con su secuela de persecuciones y lo que es peor, su influencia perniciosa en la destrucción de todo lo colectivo, en la promoción de la desconfianza y el miedo y, especialmente, en el desarrollo del individualismo, hicieron que en parte aquel ethos, se perdiera.

Junto a lo que le pasó también a otros educadores, se fue disipando la jerarquía con que la sociedad nos percibía y muchos se fueron transformando en tecno-burócratas, que concebían (y conciben) la profesión como un empleo rutinario, mecánico, casi oficinesco.

Contiguo a ello, una especie de desmemoria colectiva. La Educación Física no tenía pasado, y si lo tenía, era despreciable. Se pretendió desconocer el inmenso aporte de las anteriores generaciones, que no sólo hicieron muy importantes contribuciones desde el punto de vista técnico, sino que fueron constructoras de una identidad como educadores que nos trasciende.

Hay aspectos en la formación de los docentes en Educación Física que hoy, a muchos, nos hacen dudar. No hace mucho, un colega muy destacado reflexionaba sobre si habría sido beneficiosa la transformación de los profesores en universitarios. Es que para muchos, este simple cambio de rótulo (de profesor a licenciado), les significó una verdadera metamorfosis donde los jerarquizados pasaban a ser los “investigadores” (como pasa en el resto de la UDELAR) y se relegaba a los “docentes” a una segunda categoría.

Desde esta publicación y desde el gremio de los profesores, se percibieron estas vicisitudes y se emprendió una frontal lucha por rescatar la original profesión docente. Muchos nos acompañaron mientras otros, no tanto.

Mientras estas confrontaciones de “paradigmas” (utilizando la terminología de moda) se están dando, de lo que si estamos seguros es que ejercer esta profesión, la de profesor de Educación Física, la de docente en Educación Física es – para nosotros – una prerrogativa difícil de igualar.

La experiencia acumulada en este medio siglo, las satisfacciones que tuvimos - que fueron muchas más que los sinsabores - en las diferentes tareas que nos ha tocado ejercer como educadores, como docentes, como enseñantes de la Educación Física, así lo confirman.

Es que la antorcha que nos pasaron nuestros antecesores  - y que esperamos trasladar a las nuevas generaciones -  no se ha hecho tan pesada. Y las razones pasarían por lo reconfortante del propio ejercicio profesional si éste además coincide con la vocación respectiva.

Para finalizar un aserto que debemos compartir con la mayoría de los colegas:  si hoy – luego de cincuenta años – tuviéramos que enfrentarnos a la misma decisión de elegir una profesión, orgullosamente volveríamos a elegir la mejor, la de profesor de Educación Física.

Si. Orgullosamente.

A. G.

2 comentarios:

UNIDAD DE DESARROLLO Y BIENESTAR ESTUDIANTIL dijo...

Interesante artículo, pues nos permite entender desde una perspectiva cientifica y aclarar informaciones que a través de la vida llevamos en nuestra base de datos, desaprender, reaprender y comprender para emprender con mayor propiedad.

UNIDAD DE DESARROLLO Y BIENESTAR ESTUDIANTIL dijo...

Interesante artículo, pues nos permite entender desde una perspectiva cientifica y aclarar informaciones que a través de la vida llevamos en nuestra base de datos, desaprender, reaprender y comprender para emprender con mayor propiedad.