El problema no es lo que te pasa, sino como reaccionas tu frente a lo que te pasa.
No importa lo mucho o poco que hagas, sino "como" lo hagas.
No uses el presente para ninguna fin solo vívelo pues es lo único que existe.

jueves, 16 de junio de 2011

+Pedagogia en Mini Basquetbol

REFLEXIONES SOBRE EL MINI BASQUETBOL
El entrenador para realizar su acción frente a los alumnos debe tener una preparación pedagógica adecuada. Enseñar básquetbol y preparar equipos para participar en las competencias, son dos grandes tareas frente a las que es colocado el entrenador y en la que su acción pedagógica acontece día a día. A pesar de las grandes diferencias que existen en ambos casos, la tarea nunca deja de tener características educativas.
Cuando hablamos del mini básquetbol los entrenadores debemos poner mucho énfasis en la tarea educativa y no en "preparar" equipos para la competencia. La competencia es una parte importante en el proceso de la enseñanza pero hay que tomarla como un elemento más para que los chicos puedan desarrollar sus habilidades.
La acción educativa debe obedecer a una pedagogía de la enseñanza y del entrenamiento y a una metodología que permita resolver las situaciones que transcurren en el proceso de enseñanza aprendizaje y en la práctica del juego, respetando al mismo tiempo las diferentes edades de los niños.
El aprender y jugar básquetbol es una manera de aprender a convivir y eso resulta cada vez mas difícil en una sociedad extremadamente competitiva que fundamentalmente busca alcanzar rédito en el ámbito particular.
Deben jugar sin presiones, sin histerias, con programas serios que contemplen y satisfagan las necesidades de los pequeños. Donde se propongan objetivos menos precarios que el de obtener triunfos a los 12 años. Que promuevan: higiene deportiva, alimentación correcta, normas de convivencia, respeto mutuo, orden y disciplina, sentimiento de conjunto.
Cada vez es mayor la incidencia que tiene el estrés en los niños, lo sufren tanto como los adultos. En todas las áreas en las que se desenvuelven se les exige algo: en la escuela tienen exigencias por cumplir con un rendimiento determinado; en las tareas extra programáticas, ingles, computación, etc., también. Ahora bien, jugar, jugar al baloncesto... ¿para cuando?
Muchos adultos nos olvidamos que a los niños les gusta jugar por jugar, que cada vez juegan menos, que cada día que pasa los tratamos un poco mas como adultos en miniatura, los padres, los maestros, los entrenadores...
¿Como podemos participar positivamente en su crecimiento?
Acompañarlos, a los chicos les encanta que los "papis" los acompañen. No estoy hablando de decirles lo que tienen que hacer durante el juego, simplemente hacerles ver que nos interesa lo que están haciendo, que estén jugando y saber que están los "papis" en la cancha influye enormemente en el desarrollo de su personalidad, se sienten seguros.
Pero los adultos muchas veces queremos que el juego se desarrolle como a nosotros nos gustaría, inconscientemente nos sale el "entrenador" que todos tenemos dentro, que los chicos jueguen según nuestras preferencias, que se la pasen a fulanito, que jueguen para menganito.
¿Que jueguen o que compitan como nosotros queremos? ¿Y lo que ellos quieren? ¿Realmente nos importa? ¿O nuestra omnipotencia de adultos, sabelotodos no nos permite respetar los intereses de los niños, ni siquiera de nuestro propio hijo?
Cuando vemos un juego ¿que es lo que vemos? ¿Un grupo de niños desarrollándose y divirtiéndose o unos adultos en miniatura en una batalla por llevarse un triunfo no importando lo que cueste, que lo único que hará seguramente es satisfacer mas el ego de los adultos que de los niños?
¿Estamos educando a nuestros hijos mediante la practica deportiva, o solamente les estamos dando el mensaje que lo único que vale es el triunfo?
El entrenador de nuestro hijo vale... ¿por los valores que transmite o por los partidos que gana?
Nosotros que alguna vez hemos criticado al entrenador o a algún compañero sobre su accionar ¿como actuamos? ¿Nos desequilibramos? ¿Mantenemos la cordura en los momentos difíciles?
Nuestra presencia en la cancha que propósito tiene... ¿alentarlo a triunfar contra los "otros"? ¿Convertirnos en jueces de todo lo que sucede? ¿O acompañar a nuestro hijo haciéndole ver que nos interesa lo que hace?
¿Como es nuestro comportamiento? ¿Actuamos del mismo modo que nos gustaría que actúen nuestros hijos?
Los niños tienen más necesidad de modelos que de críticos.
La mejor herencia que un padre puede dejar a su hijo o un educador a su discípulo es la firmeza a aspirar a los triunfos y la capacidad de asimilar las derrotas.
"AUNQUE NADIE PUEDA VOLVER ATRAS PARA UN NUEVO COMIENZO, CUALQUIERA PUEDE COMENZAR AHORA PARA LOGRAR UN NUEVO FINAL".
Los entrenadores de las divisiones formativas debemos contribuir a la mejora de los jugadores no solo en el aspecto técnico deportivo, sino también en el aspecto humano, poco sirve el lograr jugadores con excelente nivel técnico pero que carecen de los valores necesarios para poder potenciar su habilidad y ponerla al servicio de un grupo con objetivos comunes (por ejemplo: capacidad de esfuerzo, espíritu de solidaridad, compañerismo, deseos de auto superación, respeto por las reglas de trabajo, etc.) La única manera de lograr esto es a través de una buena comunicación y un entendimiento mutuo basado en la simplicidad.
Entrenadores: MARIO ENRICH Y ANDRES VILLAGRAN
(Basado en "Pedagogía en Mini básquetbol", Jorge Díaz Vélez)

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